Cómo comenzar un powerpoint (o keynote) sobre codicología

En codicología, uno de los aspectos más importantes (y bastante difícil de tratar desde el punto de vista o, más bien, la metodología habitual, de un filólogo) es la iluminación: analizar sus técnicas, descubrir los detalles de las representaciones alegóricas, identificar personajes, estilos pictóricos, ubicar su lugar original de realización… Así pues, ¿por qué no empezar un seminario con un homenaje a una de las cosas que da más alegría a los textos y, de paso, arrancar una sonrisa a tu auditorio con tu frikismo?

El códice de la primera diapositiva es el B.L. Egerton 943, que contiene La divina comedia, f. 16.

La imagen de la segunda diapositiva es un fresco egipcio actualmente en el British Museum y la fotografía es mía.

¡De aquí a hablar del yeti en Islandia en base a manuscritos griegos no va nada!

https://vimeo.com/129263790

2ª sesión del seminario de introducción a la paleografía griega (29 de mayo de 2015)

El próximo viernes 29, a la misma hora y en el mismo lugar (de 18 a 20 horas en el estudio teológico agustino en el Paseo de Filipinos 7, Valladolid, aula c) tendrá lugar la segunda sesión de este seminario que estoy impartiendo.

En esta ocasión trataremos la parte material del libro: cómo se hacen, cómo se elaboran sus materiales, cómo evolucionan… Combinaré el powerpoint de mi explicación con materiales reales, alguna práctica, vídeos y bibliografía especializada.

Espero que la gente se lo pase bien y que salga habiendo aprendido algo. A los que no se atrevieron a ir por lo del requisito del griego espero que se animen a ir a este (y todavía hay hojas de bibliografía para repartir :P)

Os dejo una foto que he hecho hoy para el seminario en la tienda Alcuino Scriptorium en Urueña (Valladolid)

Seminario de Introducción a la Paleografía Griega

Los próximos 22 y 29 de mayo y 5 de junio (todos viernes) de 18 a 20 horas, impartiré un seminario de introducción a la Paleografía Griega en la sede del ETA-IBO (Estudio Teológico Agustino – Instituto Bíblico Oriental —sede de Valladolid), en Valladolid, Paseo de Filipinos 7. Adjunto a esta entrada podréis encontrar el cartel y un breve guión de lo que intentaré tratar en esas horas.

cartel Seminario de Introducción a la Paleografía Griega (Valladolid, 2015)

La asistencia es libre y gratuita, pero los que tengáis dudas sobre la asistencia, podéis poneros en contacto con la organización en el email que aparece en el cartel.

Por mi parte, intentaré que sea ameno y didáctico, no muy pesado y que los asistentes aprendan (aprendáis) algo. A los que no puedan ir o estén interesados, intentaré dar cuenta de la experiencia en futuras entradas.

Gracias a las dos instituciones, especialmente al IBO, por la invitación.

Os dejo aquí la introducción y el cronograma, tal y como está en el guión adjunto:

La finalidad es presentar esta disciplina ante un público interesado y con conocimientos de griego, no solo para dar a conocer una disciplina bastante minoritaria y desconocida en España, sino también para que adquieran unos conocimientos mínimos (que puedan ampliar mediante lecturas u otros seminarios) y ponerlos en práctica. Se pretende abordar el acercamiento al patrimonio textual en griego desde dos perspectivas, la paleográfica (la lectura del texto, de cara a una edición) y desde la codicológica (el estudio material del manuscrito, que pueda aportar pistas o complementar la información que el investigador puede extraer del análisis de la escritura), todo ello enmarcado en su contexto de producción. Pero saber esto no es útil si uno no sabe cómo acceder al material. Por ello, se dedicará una sesión más práctica a dónde buscar información y cómo se trabaja realmente con estos objetos.

Las sesiones se apoyarán, además de en soporte gráfico (bien en pantalla, bien impreso), con bibliografía y con otros materiales cuando sea pertinente y posible. Se proveerá de una bibliografía sucinta a los asistentes.

Se espera de los asistentes, además de interés, unos conocimientos mínimos de la lengua griega y de historia general.

Cronograma:

1ª sesión: Paleografía

2ª sesión: Codicología

3ª sesión: Investigar con manuscritos

Ver el cartel

Descargar el guión

Petición al Ministerio de Economía y Competitividad para asociar la investigación española en Humanidades a HERA (Humanities in the European Research Area)

Hace unos días me llegó a través de change.org esta petición, que firmé. Después, la persona que la ha lanzado ha puesto en circulación otra vía de propuesta para que la firmen personas que están más vinculadas a las Humanidades, como pueden ser estudiantes, profesores de diversos niveles académicos e investigadores, principalmente, tanto españoles como extranjeros.

A continuación os dejo el texto de su propuesta y el documento de recogida de firmas para que lo hagáis circular, así como el enlace a la petición de change.org por si todavía no os habéis adherido. En el propio documento pone a qué persona hay que remitirle la firma.

Petición especial para gente vinculada con Humanidades (española o extranjera)

Petición en change.org

Don Luis Ordóñez Jiménez

Secretaría de Secretaría de estado de I+D+i (Ministerio de Economía y Competitividad)

La investigación básica en Humanidades, nunca bien dotada económicamente en España, corre el riesgo de extinguirse en los próximos años en nuestro país. Las convocatorias europeas, enmarcadas en el programa “Horizonte 2020”, prevén fondos para algunos proyectos aplicados, pero dejan desprotegida la investigación básica. Puesto que la intención del Ministerio de Economía y Competitividad es financiar en el futuro sólo aquellos proyectos ya presentados a convocatorias europeas, resulta evidente que muchas ramas del conocimiento humanístico están condenadas a desaparecer en España.

Estos problemas, compartidos con los restantes países europeos, se solucionan en la mayor parte de ellos gracias a HERA (Humanities in the European Research Area http://heranet.info/), una agencia dedicada a la investigación humanística fundamental.

De este modo, las prioridades de “Horizonte 2020” se armonizan con otras líneas, imprescindibles para el desarrollo intelectual de los pueblos de Europa aunque de rendimiento económico más difícil de estimar y menos inmediato, pero sin las que resulta imposible construir acciones patrimoniales de visibilidad social más evidente.

Cuando los órganos universitarios, ministeriales o autonómicos insisten en la escasa presencia de investigadores españoles especializados en estudios humanísticos en proyectos europeos, debemos saber que esta ausencia no se debe a una baja cualificación investigadora ni, como algunas veces se recrimina, a “falta de imaginación”, sino a que nuestro país no ha firmado los acuerdos necesarios para conectar a sus investigadores con la agencia correcta.

A HERA se encuentran asociados en la actualidad los siguientes países y organismos:

Austria: Fonds zur Förderung der Wissenschaftlichen Forschung (FWF)

Bélgica: Fonds voor Wetenschappelijk Onderzoek – Vlaanderen (FWO; Fonds de la Recherche Scientifique (FNRS)

Croacia: Croatian Academy of Arts and Sciences

Republica Checa: Academy of Science of the Czech Republic

Dinamarca: Danish Agency for Science, Technology and Innovation; Danish Council for Independent Research | Humanities

Estonia: Estonian Research Council

Finlandia: Academy of Finland; Research Council for Culture and Society

Francia : Agence Nationale de la Recherche (ANR)

Alemania: Bundesministerium für Bildung und Forschung; Geistes- und Sozialwissenschaften;  Project Management Agency, Part of the German Aerospace Center;  Socio-economic Sciences and Humanities (SSH NCP)

Islandia: Icelandic Centre for Research

Irlanda: Irish Research Council

Lituania: Research Council of Lithuania

Luxemburgo: Fonds National de la Recherche, Luxembourg

Holanda: Netherlands Organization for Scientific Research

Noruega: Research Council of Norway; Department for the Humanities, Division of Science

Polonia: Narodowe Centrum Nauki

Portugal: Fundação para a Ciência e a Tecnologia

Eslovenia: Ministry of Higher Education, Science and Technology

Suecia: The Swedish Research Council; Humanities and Social Sciences

Suiza: Swiss National Science Foundation

Reino Unido: Arts and Humanities Research Council

Por todo ello, solicitamos al Ministerio de Economía y Competitividad que se asocie al organismo correspondiente del Reino de España a HERA, y que se haga con la máxima celeridad para que los investigadores especializados en disciplinas humanísticas puedan concurrir a los próximos programas que se convoquen, en igualdad de oportunidades con los colegas europeos.

“Programar es como el latín”

Y aquí un informático que nos da la razón a los que hacemos Humanidades Digitales en el campo de la Filología Clásica.

Como ni yo me creía lo que estaba oyendo en esta ponencia, he hecho este pequeño vídeo para compartirlo con todos.

 

 

Quizá te interese leer esta entrada para entender por qué me ha llamado la atención su afirmación.

M-íkonos: Picasso en una de sus vidas en el medievo…

Se dedicaba, por lo que parece, a pintar las páginas en blanco de manuscritos. Ya apuntaba maneras, aunque le hicieron falta unas cuantas reencarnaciones más para dar con la técnica adecuada.

Este manuscrito fue copiado en el s. XIII en Bizancio, pero la página del retrato es posterior (es papel, mientras que el resto del códice es pergamino). Está añadida justo al final del volumen.

Ms. Barocci 99, f. 132r

Gracias a la cuenta de twitter de la Bodleian Digital Library, que son quienes han sacado la imagen. 

Importar bibliografía en Word (Mac & Windows) y Pages (Mac)

Al hilo de la entrada anterior (y lo que realmente quería haber escrito en principio) está la cuestión de la organización documental que todo buen investigador debería llevar. Superado ya el escollo de que no nos lo enseñan ni mencionan en la carrera y que lo de hacer fichas de papel está muy bien, pero también muy superado (además de contraproducente en sentido de tiempo y espacio), llega el problema de elegir qué programa vamos a utilizar: ¿nos hacemos fichas de lectura en Word y punto? ¿Las hacemos en Word pero añadimos hipervínculos y marcadores para poder navegar por el documento? ¿Pagamos por Endnote (si no tenemos la suerte de una intranet de la que bajarlo)? ¿Nos decidimos por Zotero o Mendeley, gratuitos y con versiones de escritorio y web?

Yo encontré varios programas para gestionar bibliografía en un paquete que descargué con programas y paquetes de LaTeX. Allí estaban JabRef y Bibdesk. Aunque empecé con este último, finalmente me he decidido a usar el primero. He importado algunas cosas a Mendeley, para darle una oportunidad por el cliente para el ipad, pero no me acaba de convencer. Pero esto será materia para otras entradas.

Aunque JabRef no es tan detallista en las entradas como Endnote y no hay versión en español, es un programa bastante agradecido e intuitivo, así que en poco tiempo ya tienes montado un gestor de bibliografía. El archivo .bib que genera lo puedes guardar en dropbox u otra carpeta compartida, de manera que puedes trabajar en varios dispositivos a la vez (aunque la versión para ipad me ha decepcionado un poco, pero será cuestión de trastear un poco y obtener material para otra entrada). Tiene algunas características bastante buenas, como que te genere un nombre clave exclusivo para cada entrada y buscar si hay algún archivo que se llame así en el ordenador para enlazarlo. Pese a todo, cuando se lo presento a alguien, lo primero que me pregunta es: ¿y puedes usarlo en Word? Y, claro… Pues en principio no, más que nada porque es un gestor pensado para utilizarlo desde LaTeX, no para procesadores de texto… Pero sí, venga, que sí se puede, al menos, en parte. Desde la propia página de JabRef hay descarga directa de plug-in’s y extensiones para OpenOffice, EndNote y Word. Y hay una alternativa llamada Docear ¡Hurra!

Ahora bien, no iba a ser todo tan bonito. Al menos para los usuarios de macintosh (y supongo que los de linux), puesto que el plug-in para importar a Word sólo funciona si usas Windows. ¿Qué hacemos? Para poder usar la extensión de Bibtex en macintosh hay que instalarse unas cuantas cosas de antemano que para los poco versados en informática pueden llegar a ser desquiciantes con sus mensajes de “no ha creado una carpeta en X directorio”. Yo, de hecho, no conseguí que la cosa funcionara. Dando vueltas y vueltas encontré esta entrada, a cuyo autor agradezco infinitamente. Si bien lo que propone es un poco rollo, puesto que hay que exportar, copiar archivos y moverlos cada vez que queremos actualizar nuestra bibliografía en Word, al menos nos da la posibilidad de una manera fácil de usarla. Para quien no acabe de comprender bien los pasos a seguir, los explico de manera gráfica aquí:

Exportar de JabRef a Word

1-. En primer lugar, hay que importar la bibliografía creada en JabRef a un formato que Word pueda leer. Y ese formato es xml. Así pues, guarda el archivo exportado en el escritorio o en la carpeta que quieras con el nombre de Sources.xml

¡Atención! Cuando lo vayas a exportar, verás que hay varios *.xml: BibTeXML, DocBook 4.4, MODS y MS Office 2007. Selecciona este último, porque si no, no funcionará (lo he comprobado).

Muestra cita bibliográfica en WordInsertar cita bibliográfica en Word

2-. Éste es el aspecto que tiene una entrada de cita bibliográfica en Word (arriba) y así es como se inserta en un documento (abajo)

La verdad, no es necesario que crees ninguna entrada para que se genere un archivo xml en la carpeta correspondiente de Office si no has usado nunca esta herramienta.

Acceder a carpetas en Mac3-. El siguiente paso es localizar la carpeta donde Office guarda el archivo fuente para la bibliografía. La ruta es: ~/Library/Application Support/Microsoft/Office, donde ~= tu usuario, Library = Biblioteca y en ella tienes que tener una carpeta que se llame “soporte de aplicaciones” o algo parecido.

¿Cómo se llega a la Biblioteca? De varias maneras. Desde la barra de Finder, pulsa en Ir. Si usas las últimas versiones de iOS no verás ninguna carpeta llamada Biblioteca. Para que aparezca, pulsa el botón ALT (entre control y cmd-manzana). La otra opción es usar “ir a carpeta”. Si la pulsamos, se abre un cuadro de diálogo como el de la derecha, donde podemos escribir la ruta (truco: para que te salga la virgulilla (~), pulsa alt y ñ a la vez)

Ruta a carpeta de Word4-. El paso anterior nos tiene que abrir una ventana parecida a ésta. El archivo Sources.xml es el que está señalado, y es el que ha creado Word al generar una nueva bibliografía.

Ahora:

a) si ya habías creado una bibliografía, como yo, renombra el archivo que acabas de encontrar a Sources_backup o Sources2 o como te parezca

b) si no habías creado ninguna bibliografía en Word, no pasa nada (incluso mejor)

Mover fichero en Mac

5-. Si ya tenías un archivo Source.xml, como en el paso anterior lo habías renombrado, no pasará nada cuando arrastres desde la carpeta donde hayas guardado el importado desde JabRef a la carpeta de Microsoft. Si no tenías ninguno, arrastra sin más el archivo.

Importar bibliografía en Word

6-. Ahora volvemos a Word y abrimos el cuadro de Cita (el de la derecha en la imagen). Pinchando en la ruedecita de abajo, nos da dos opciones: Editar fuente, que abre el cuadro que hemos visto más arriba de insertar los datos de una cita, por si necesitamos modificarla y Administrador de orígenes de cita, que abre el cuadro que se ve a la izquierda.

En este cuadro, seleccionamos la bibliografía que queremos incorporar (yo tengo como 900 registros y no tarda mucho en importarlos), que se incorporarán en el cuadro de la derecha, como en la imagen del paso 2.

Insertar bibliografía importada en Word

 7-. ¡Enhorabuena! Ya puedes usar tu bibliografía. Para insertarla, simplemente pincha en el autor que quieres citar.

Siguiendo todos estos pasos (que, básicamente, son los que se dan en esta entrada pero ilustrados) puedes usar todos los datos de JabRef en Word y citar y crear bibliografías referenciadas en tus documentos. Si necesitas más estilos de cita en Word, échale un ojo a esto: https://bibword.codeplex.com/

Los usuarios de Windows también pueden seguir estos pasos para importar bibliografía, aunque ellos tienen la ventaja de contar con al menos dos plug-ins para hacerlo. Lamentablemente, los demás, cada cierto tiempo, tendremos que renovar nuestro archivo Sources.xml, exportándolo cada vez que incorporemos nuevas entradas en JabRef, puesto que no lo hace automático. Por otra parte, no he encontrado todavía la opción de guardar automáticamente el archivo Sources.xml en la carpeta de la Biblioteca.

Aunque es un poco engorroso, no es tan complicado como parece y para aquellas personas que les parezca cómodo JabRef como gestor bibiográfico pero que no se atrevan a usarlo porque consideren poco productivo currarse una bibliografía que, en principio, sólo se puede usar en LaTeX, creo que les resultará interesante este procedimiento.

Pages, por su parte, nos la juega. He de reconocer que no me ha gustado la última actualización. Cuando me cambié de Word a Pages perdí alguna funcionalidad, pero aún así conseguí adaptarme. Ahora me he vuelto a Word. Sí, he traicionado a la manzana. Pero es comprensible: un archivo de Word: Mac se abre perfectamente igual en Word de un Windows y el Pages del iPad tampoco tiene problemas con los archivos de Word. Al contrario tienes que andar exportando formato, que es engorroso pero bueno. Volviendo al tema de bibliografía, la única opción es insertarla desde EndNote. Y eso, Mac, está mal. No podemos crear un archivo bibliográfico como hemos visto en Word y darle el cambiazo. Ni siquiera podemos exportar la bibliografía desde otro programa al formato de EndNote y llamarla a través del plug-in (que hay que descargar de Apple). Los de EndNote se han puesto las pilas con la última versión (puedes echar un ojo a este pdf de siete páginas), pero limitarse a un solo programa es colocar en la encerrona a los usuarios, un “tragas o te ahogas” por el que no todo el mundo puede pasar.

Pages & EndNote

Éste es el plug-in que hay que descargarse para usar EndNote en Pages. Y no llama a ningún archivo si no tienes EndNote instalado en el ordenador

Una pequeña opinión (por titularlo de alguna manera)

Si hay una cosa de la que me he dado cuenta todo este tiempo desde que empezó mi carrera investigadora, es lo mal formados que estamos en recursos y herramientas los filólogos clásicos. Salvo excepciones, generalmente no tenemos ni idea de programas, macros o atajos que nos puedan ayudar en nuestras investigaciones y que nos hagan la vida más fácil. Supongo que en otras carreras de letras pasará parecido y creo que la razón es fácil: a cualquiera que cursa una carrera como filología o historia se le presupone un futuro como profesor de instituto. Por ende, no necesita conocer ni usar el ordenador más allá de una biblioteca de pinterest, word para los exámenes, powerpoint y alguna cosa de plataformas para educación. Quien quiera saber de programación o bases de datos, que se busque la vida. Por parte de los profesores, para muchos el ordenador es “una máquina de escribir avanzada” y se consideran ya muy mayores para aprender cualquier cosa. Craso error. La verdad es que les da pánico ponerse y ellos deberían ser los primeros en aplicarse la máxima de “nunca es tarde para aprender algo nuevo”. Por parte de los jóvenes, es triste que muchos también tengan una concepción parecida, con el añadido de que se ha amplificado el uso de las redes sociales para comunicarse con los alumnos y para la enseñanza, cosa que me parece muy bien, pero sigue habiendo mucha, mucha gente joven que, a pesar de todo, tiene la misma mentalidad que la gente mayor. Esa barrera de “los ordenadores son de los de ciencias”, “estudiar programación sin ser informático es de frikis”, “yo eso no lo entiendo”, etc., barrera que levantamos tanto los de “letras” para protegernos en nuestra negativa a aprender, como los de “ciencias”, para justificarse en no dar un paso hacia las Letras.

No soy quién para dar lecciones de informática, faltaría más. En casa no entró un ordenador hasta que no tuve 16 años (de videoconsolas no hablo, porque fue más tarde). Hasta entonces en mi vida apenas me había sentado delante de uno no llegaría a diez veces.  Mi primer curso de informática fue una introducción a Windows XP. Le siguieron uno de Word, CorelDraw, Flash y mecanografía por ordenador. Unos años después InDesign. Muchas de las cosas que aprendí ahí las he olvidado, porque no las uso, pero ya desde entonces, entre familiares y conocidos, me cayó el sanbenito de algo-en-el-ordenador-no-funciona-o-no-lo-sé-hacer-vamos-a-preguntarle-a-carmen. Y uno tiene un límite. Recuerdo muchas pataletas de mi hermana a costa de su Sony Vaio, hasta el extremo de decirle un día: “lo siento, soy licenciado en Filología Clásica, no en informática. No sé qué le pasa a tu ordenador ni cómo solucionarlo”.

Y si hay una cosa que me llama la atención, es que un filólogo (clásico) le tenga pánico a aprender un lenguaje “muerto” (muerto si consideramos muertas las lenguas que no tienen realización oral, como el latín y el griego clásico ni el c+++, python y demás. No he encontrado a nadie hablando en binario más allá de aquel episodio de Futurama): nuestras carreras se basan en desmigajar hasta el último detalle un texto. Un verbo clave en informática es parse, que es precisamente lo que hacen los ordenadores con sus cadenas de comandos y strings: analizar sintácticamente lo que se les dice para procesarlo. Los lenguajes informáticos se basan en la lógica. La lógica no sólo rige nuestra vida, casi siempre, sino que es algo común a los de ciencias y a los de letras: se estudia lógica en matemáticas pero también en filosofía. En la Edad Media y en el Renacimiento los tratados de matemáticas y de música iban de la mano, y todo ello con un baño de filosofía. Y quien no vea en un alumno de latín analizando un texto sin comprender nada a una máquina leyendo esas cadenas de comandos simplemente para ejecutar un script, está muy ciego. Son muchos los paralelos y los filólogos clásicos tenemos bastante terreno ganado en cuestiones de “analizar lógicamente un lenguaje aunque no nos estemos enterando de nada”, pero no lo aprovechamos.

Tampoco soy quién para dar clases de latín y griego. Durante todos estos años no he hecho sino desaprenderlo. Pero eso es otra cuestión de la que ya hablaré en otro momento. Por razones de tiempo (y de personalidad, no todo es culpa de fuera), tampoco he podido seguir ampliando mis conocimientos de informática con la frecuencia y la progresión que me gustaría. Pero aunque hay alguna gente que parece que te anima (y luego te pide que hagas cosas que no sabes hacer), también te ves como un “traidor a la causa”. Me explico: dedicarle horas a aprender cómo manejar un programa informático, un lenguaje, crear una aplicación móvil o lo que sea de ordenadores es no dedicárselo a lo que realmente tiene que hacer un filólogo clásico, que es aportar su granito de arena a la tradición de los estudios sobre Homero. Cada vez que un filólogo clásico hace algo de esto en realidad está perdiendo su pureza como transmisor de una lengua y una cultura que están dentro de nosotros, como pueblo heredero de griegos y romanos, y se están convirtiendo en un vaya usted a saber qué, pero impuro. Cualquier cosa que tenga forma de ordenador o que piense en binario es tan enemigo de los filólogos clásicos (sólo hay que ver las declaraciones u opiniones, más bien, de algunos de los grandes cada vez que se habla de lectura, clásicos y nuevas tecnologías) como los paleógrafos de los bibliotecarios.

La tendencia entre los aprendices de investigadores y entre algunos investigadores en Humanidades va cambiando poco a poco, pero aún queda mucho por hacer. Concienciar, simplemente, de que el ordenador es una herramienta más, como el papel y el lápiz, con el que es perfectamente compatible, y que no viene a sustituir ni a nuestro objeto de trabajo ni a las otras herramientas no es fácil. No estamos pidiendo que se destierre todo lo hecho hasta el momento y se empiece de nuevo con nuevas herramientas, sino reflexionar sobre el periodo de transición de formatos en el que estamos inmersos y cómo podemos tanto beneficiarnos como progresar con ello. Este blog y otros se encargan de ello. Veremos qué conseguimos, puesto que la actitud de miedo y de encerrarse en los argumentos más manidos y trillados de “me va a quitar tiempo”, “es que no lo veo” etc. que manejan nuestros colegas todavía son muy fuertes incluso en el alma de los más jóvenes y socialmente todavía tienen un gran peso que impiden ver que la investigación en Humanidades, en Letras en general, existe, pese a que no se quiera ver o no se quiera tener en cuenta.

Esta pequeña reflexión sólo viene a raíz de las próximas entradas, que estarán dedicadas a cuestiones de herramientas bibliográficas e informáticas.